ESTUDIO
(EL PROCESO)
El arte no termina cuando la pintura se seca; cobra una nueva vida cuando habita un espacio. Esta sección es una ventana a la dualidad del trabajo creativo.
SOBRE MI OBRA
Pinto desde el cuerpo y desde el suelo, alternando el gesto con la espera. Juego con los materiales y observo cómo la gravedad, la humedad y el tiempo continúan la acción. Mi pintura registra ese intercambio entre lo que decido y lo que dejo suceder.
Mi práctica se mueve entre dos registros. En uno, el gesto es físico y expansivo: grandes formatos donde el color se derrama, se fractura y se acumula. En el otro, la pintura se aquieta, con capas de pigmento mineral que siguen al cielo en sus momentos de transición. Ambos nacen de la misma pregunta: qué queda de una experiencia cuando ya pasó, y cómo puede la materia conservarlo.
La naturaleza es una presencia constante en mi obra, y mis títulos lo dicen: Tierra, Aire, Fuego, Montaña, Bruma. Pero mis paisajes son emocionales. No buscan imitar lo que veo, sino dar cuerpo a lo que ese entorno despierta: sensaciones que cambian, se rompen y se transforman hasta volverse color y materia. Pinto para que quien mire pueda reconocer las suyas.
El Estudio y el Proceso
Antes de llegar a la pared, hay un diálogo constante con los materiales. El estudio es un laboratorio de exploración táctil y visual. En estas imágenes comparto la intimidad del proceso de creación.